A mediados del siglo XIX, el artista alsaciano Théophile Schuler dejó plasmada una escena de Navidad bastante peculiar.
Dentro de una casa hay un árbol decorado y varios niños. Ante ellos aparece una figura joven vestida de blanco, con una corona iluminada y una pequeña campana. A su lado espera otro personaje mucho menos tranquilizador: un hombre cubierto de pieles.
Son Christkindel y Hans Trapp.
Uno está relacionado con los regalos. El otro, con lo que podía ocurrirles a los niños que no se habían portado bien.
Y aunque San Nicolás no aparece en esa escena, apenas unas semanas antes muchos niños alsacianos podían haber dejado sus zapatos preparados para recibir su visita.
¿Cómo acabaron un santo medieval, una figura impulsada por la Reforma protestante, un caballero convertido en personaje de miedo y un árbol decorado formando parte de una misma Navidad?
Para entenderlo hay que retroceder varios siglos.
Porque ninguno de ellos llegó al mismo tiempo.

Antes de Christkindel, los niños esperaban a San Nicolás
La primera parada es el 6 de diciembre.
Mucho antes de que Christkindel se convirtiera en uno de los personajes más reconocibles de la Navidad alsaciana, San Nicolás ya estaba profundamente arraigado en la región. Su culto aparece documentado en Alsacia desde al menos el siglo XI.
Nicolás había sido obispo de Myra, en Asia Menor, tradicionalmente situado en el siglo IV. Pero alrededor de su figura histórica fueron creciendo relatos que terminaron convirtiéndolo en uno de los grandes protectores de los niños.
Una de esas historias cuenta que ayudó en secreto a tres jóvenes cuya familia no podía proporcionarles una dote. Las bolsas o bolas de oro de la leyenda acabaron convirtiéndose en uno de sus atributos.
Otra es bastante más oscura.
Según una leyenda especialmente popular en Francia, tres niños fueron asesinados por un carnicero y escondidos en un saladero. San Nicolás los descubrió y los devolvió a la vida.
Es una historia de la tradición hagiográfica, no un episodio de su biografía histórica, pero ayuda a entender por qué durante siglos su figura estuvo tan ligada a los niños.
Y en Alsacia esa relación no se quedó únicamente en los relatos.
Zapatos preparados para la noche del 6 de diciembre
Durante siglos, la fiesta de San Nicolás fue también un momento para recibir pequeños regalos.
En Kaysersberg se repartía tela a los escolares. En Haguenau recibían algunas monedas. Y en un convento de Estrasburgo, entre 1576 y 1592, los hijos del personal encontraban en sus zapatos dulces, panes de especias, castañas, juguetes o manzanas rojas con pequeñas monedas escondidas dentro.
La costumbre resulta todavía muy reconocible: dejar los zapatos preparados y esperar a descubrir qué ha aparecido en ellos durante la noche.
En Estrasburgo existía incluso un mercado asociado a esa espera.
El Klausenmärik de Estrasburgo
Antes del día de San Nicolás se celebraba el Clausenmarckt o Klausenmärik, donde podían comprarse dulces y pequeños obsequios para los niños.
Durante mucho tiempo, San Nicolás y sus regalos formaron parte con naturalidad del calendario de diciembre.
Hasta que la religión de Estrasburgo cambió.
Y con ella cambió también quién debía llevar los regalos.
1570: cuando San Nicolás perdió su mercado
La Reforma protestante había cuestionado el culto a los santos desarrollado durante la Edad Media.
En una ciudad convertida al protestantismo, que San Nicolás siguiera apareciendo cada diciembre como gran portador de regalos no convencía a todos.
En 1569, el pastor de la catedral de Estrasburgo Johann Flinner criticó públicamente tanto su celebración como el mercado asociado a ella.
Un año después llegó el cambio.
En 1570, el antiguo mercado de San Nicolás fue trasladado a los días anteriores a Navidad. Los regalos dejaron de vincularse al santo y pasaron a relacionarse con el Christkindel, el Niño Jesús.
El nuevo mercado recibió un nombre que todavía hoy forma parte de la Navidad de Estrasburgo:
Christkindelsmärik.
San Nicolás no desapareció de Alsacia. Su fiesta continuó celebrándose, especialmente en ambientes católicos.
Pero acababa de entrar en escena otro personaje.

Christkindel: el nuevo portador de regalos
Su nombre explica bastante bien su origen.
Christkind significa algo parecido a «Niño Cristo» o «Niño Jesús». Christkindel, Christkindl y otras variantes regionales pertenecen a esa misma familia.
En los territorios protestantes, el Christkind fue ganando importancia como portador de regalos y ofrecía una alternativa a figuras vinculadas al culto de los santos.
De ahí procede también una historia que todavía se repite con frecuencia.
¿Martín Lutero inventó Christkindel?
Martín Lutero está estrechamente relacionado con el contexto que favoreció la expansión del Christkind.
Rechazó el culto a los santos y en sus escritos aparecen referencias al Christkind junto a San Nicolás. Durante la Reforma, además, los regalos infantiles fueron desplazándose en muchos lugares desde el 6 de diciembre hacia la Navidad.
Lo que no se puede afirmar es que Lutero creara un nuevo personaje llamado Christkindel.
En Estrasburgo, lo que sí podemos ver con bastante claridad es el resultado de aquel cambio: en 1570, San Nicolás dejó de protagonizar el mercado y Christkindel ocupó su lugar.
Pero la figura que hoy reconocemos en el folclore alsaciano todavía era muy distinta.
Cómo acabó representándose Christkindel en Alsacia
Con el paso de los siglos, Christkindel fue adquiriendo una apariencia propia.
Aunque su nombre remite al Niño Jesús, terminó representándose como una figura joven y luminosa, normalmente vestida de blanco y con aspecto angelical. En algunas imágenes lleva velo, corona e incluso velas.
Poco a poco, la figura religiosa del Christkind se mezcló con formas populares de representar al personaje hasta convertirse en ese Christkindel blanco que visitaba a los niños durante la Navidad.
Y tampoco quedó limitado para siempre al mundo protestante.
Durante el siglo XIX, las antiguas fronteras religiosas de estas costumbres fueron haciéndose menos rígidas. Christkindel empezó a aparecer también en familias católicas, mientras San Nicolás seguía teniendo reservado el 6 de diciembre.
Los dos podían convivir.
Y Christkindel acabaría compartiendo además sus visitas con alguien que había llegado a la Navidad por un camino completamente diferente.
Alguien que llevaba muerto varios siglos.

Hans Trapp: de caballero real a personaje de miedo
Hans Trapp aparece en el folclore alsaciano cubierto con pieles y con una función que cualquier niño podía comprender rápidamente: si Christkindel estaba relacionado con los regalos, él representaba la amenaza para quienes no se habían portado bien.
Pero su historia comienza mucho antes de que nadie lo colocara junto a Christkindel.
Comienza con Hans von Trotha.
Hans von Trotha y su conflicto con Wissembourg
Hans von Trotha fue un caballero del siglo XV vinculado al castillo de Berwartstein, situado hoy en el Palatinado alemán, a pocos kilómetros de Wissembourg y de la frontera con el norte de Alsacia.
Su enfrentamiento con la abadía de Wissembourg por los derechos sobre Berwartstein y las tierras cercanas fue haciéndose cada vez más duro.
Uno de sus episodios más conocidos tuvo como protagonista al río Lauter.
Hans mandó construir un gran dique.
Al retener el agua, los molinos de Wissembourg dejaron de funcionar correctamente y también se dificultó el transporte de madera hacia la ciudad.
Después hizo romper la presa.
El agua acumulada descendió sobre las tierras próximas e inundó campos de cultivo.
Y aquello no terminó ahí.
El conflicto incluyó saqueos, extorsiones y otros ataques, hasta alcanzar una dimensión mucho mayor que una simple disputa entre vecinos. Hans von Trotha terminó excomulgado y bajo el bando imperial, aunque la protección política de la que disfrutaba le permitió mantener su posición durante un tiempo.
Murió en 1503.
Pero alrededor de Wissembourg su nombre siguió circulando mucho después.
Cómo Hans von Trotha terminó convertido en Hans Trapp
Con los años, las historias sobre el señor de Berwartstein fueron pasando de una generación a otra.
El caballero real fue perdiendo poco a poco los límites de su biografía y su recuerdo acabó mezclándose con el folclore.
Así apareció Hans Trapp.
La tradición lo convirtió en una especie de coco navideño, cubierto de pieles y encargado de asustar a los niños desobedientes.
Algunas versiones de la leyenda lo llevan incluso a recorrer los bosques en busca de pequeños a los que amenazar con llevarse.
El hombre que había tenido aterrorizados a sus adversarios en el siglo XV había terminado convertido, siglos después, en uno de los personajes más inquietantes de la Navidad alsaciana.
Cuando Hans Trapp encontró a Christkindel
Las historias de Christkindel y Hans Trapp no habían empezado juntas.
Pero el folclore terminó uniéndolas.
Y la combinación era sencilla.
Christkindel llevaba los regalos.
Hans Trapp representaba lo que esperaba a quienes no los merecían.
Uno recompensaba y el otro amenazaba.
En el siglo XIX ya aparecen juntos en la iconografía alsaciana. Es precisamente la pareja que Théophile Schuler retrató entrando en aquella casa de la que partía nuestra historia.
Pero dentro de la habitación había una tercera pieza que tampoco había nacido con ellos.
El árbol.
El árbol de Navidad en Alsacia: de las ramas medievales al árbol decorado
Mientras San Nicolás, Christkindel y Hans Trapp seguían sus propios caminos, otra costumbre iba dejando pequeñas huellas en documentos de pueblos y ciudades de Alsacia.
Sélestat es hoy uno de los lugares más vinculados a la historia del árbol de Navidad gracias a un famoso registro de 1521.
Pero las primeras pistas aparecen bastante antes.

Antes del árbol: ramas y vegetación navideña
En Bergbieten, un texto de 1369 ya menciona ramas de árbol. En Boersch, la recogida de madera estaba permitida durante los tres días anteriores a Navidad.
Todavía no eran los abetos decorados que hoy colocaríamos en casa.
Eran ramas y vegetación utilizadas en torno a las celebraciones navideñas.
Un siglo más tarde empiezan a aparecer también árboles completos.
Estrasburgo, 1492/1493: nueve abetos para nueve parroquias
En las cuentas de la Œuvre Notre-Dame de Estrasburgo de 1492/1493 figura la compra de nueve abetos de Navidad destinados a nueve parroquias de la ciudad.
Es una mención casi treinta años anterior a la que haría famosa a Sélestat.
Aquellos árboles podían tener una función muy distinta de la del abeto de las casas actuales. Durante estos siglos encontramos ramas y árboles vinculados a parroquias y espacios comunitarios antes de verlos claramente instalados dentro de las viviendas.
Sélestat, 1521: cuatro chelines para vigilar el bosque
La famosa referencia de Sélestat aparece en un lugar bastante poco solemne para una historia navideña: un libro de cuentas municipales.
En 1521, la ciudad registró el pago de cuatro chelines a unos guardas forestales encargados de vigilar los Meyen a partir del día de Santo Tomás, que se celebraba el 21 de diciembre.
El término se utilizaba para árboles o ramajes verdes cortados con una finalidad festiva.
Que la ciudad tuviera que destinar dinero a vigilarlos da una idea de lo habitual que debía de haberse vuelto su recogida alrededor de Navidad.
Hace más de quinientos años, mientras algunos vecinos buscaban vegetación para las fiestas, había guardas ocupándose de que aquello no terminara dañando el bosque.
Sélestat conserva así uno de los testimonios más importantes de los primeros tiempos de esta tradición.
No fue el único. Las referencias anteriores de Estrasburgo y otros lugares muestran que ramas y abetos llevaban tiempo formando parte de las celebraciones de Alsacia y de otros territorios de cultura germánica.
Manzanas, hostias, dulces y velas
En 1601, una crónica de Sélestat describe árboles adornados con manzanas y hostias, además de dulces que los niños podían retirar después.
Las manzanas podían recordar al árbol del Paraíso y las hostias a la redención cristiana. Los dulces seguramente necesitaban bastante menos explicación para quienes esperaban poder comérselos.
Solo tres años después encontramos otro detalle importante.
En 1604, el teólogo Johann Conrad Dannhauer se quejaba de que algunas familias de Estrasburgo instalaban árboles en sus casas y los adornaban con papeles de colores y dulces.
Su protesta nos deja entrever que el árbol había empezado a cruzar una frontera importante: ya estaba entrando en los hogares.
Las velas aparecerían más tarde. Una de las primeras referencias alsacianas conocidas se encuentra en un escrito de la baronesa de Oberkirch de 1785.
Ramas verdes, abetos completos, manzanas, hostias, dulces, papeles de colores y finalmente velas.
La imagen que hoy reconocemos como un árbol de Navidad había ido formándose poco a poco.
Volvamos a aquella Navidad de mediados del siglo XIX

Ahora la estampa de Théophile Schuler se ve de otra manera.
Christkindel ya no es simplemente una extraña figura blanca.
Detrás de él están la Reforma protestante, el cambio del mercado de Estrasburgo en 1570 y varios siglos de evolución hasta convertir al Christkind en el personaje angelical del folclore alsaciano.
El hombre cubierto de pieles tampoco apareció de la nada.
Detrás de Hans Trapp encontramos el recuerdo de Hans von Trotha, su conflicto con Wissembourg y una reputación que sobrevivió lo suficiente como para terminar transformada en leyenda.
Y el árbol que preside la habitación tiene también siglos a sus espaldas: ramas medievales, abetos para las parroquias de Estrasburgo, guardas vigilando los bosques de Sélestat, manzanas, hostias, dulces y velas.
San Nicolás no aparece en el dibujo.
Pero seguía llegando el 6 de diciembre.
Durante el siglo XIX, tradiciones que habían nacido en momentos y contextos distintos habían terminado compartiendo la misma Navidad.
Para los niños de aquella casa probablemente no había nada extraño en ello.
Christkindel traía los regalos.
Hans Trapp daba motivos para portarse bien.
El árbol esperaba decorado.
Y San Nicolás tenía su propia noche.
Detrás de una escena que para ellos debía de ser simplemente Navidad había, en realidad, varios siglos de historia, religión, costumbres y leyendas mezclándose unas con otras.
Dónde puedes seguir estas historias hoy en Alsacia

Todavía quedan lugares especialmente ligados a cada una de ellas.
En Estrasburgo, el propio nombre del Christkindelsmärik conserva el recuerdo del cambio de 1570 que desplazó a San Nicolás y dio protagonismo a Christkindel.
En Sélestat, los documentos relacionados con los árboles navideños forman parte del patrimonio de la ciudad y permiten remontarse hasta aquella anotación municipal de 1521.
En Wissembourg y el norte de Alsacia, la figura de Hans Trapp continúa ligada a la memoria de Hans von Trotha y al territorio donde comenzó la historia que acabaría transformándolo en leyenda.
Y cuando llega el 6 de diciembre, San Nicolás sigue formando parte del calendario tradicional alsaciano.
Quizá por eso la Navidad de Alsacia resulta tan particular: no depende de una sola tradición, sino de muchas historias que tardaron siglos en encontrarse.
Preguntas frecuentes sobre las tradiciones de Navidad en Alsacia
Algunas respuestas rápidas sobre Christkindel, Hans Trapp, San Nicolás y los primeros documentos relacionados con el árbol de Navidad en Alsacia.
¿Quién es Christkindel?
Christkindel es la variante alsaciana de una figura relacionada con el Christkind o Niño Jesús. Su papel como portador de regalos ganó importancia en territorios protestantes durante la Reforma y, en el folclore alsaciano, evolucionó hacia una figura de apariencia angelical, habitualmente vestida de blanco.
¿Martín Lutero inventó Christkindel?
No puede afirmarse que Martín Lutero inventara personalmente Christkindel. Lutero rechazaba el culto a los santos y existen referencias al Christkind en sus escritos, pero su autoría directa es una interpretación discutida. Sí está bien documentado el papel de la Reforma en la expansión de esta figura como alternativa a San Nicolás.
¿Quién fue Hans Trapp y qué relación tuvo con Hans von Trotha?
Hans Trapp es un personaje del folclore alsaciano utilizado tradicionalmente para asustar a los niños que se habían portado mal. Su figura se relaciona con Hans von Trotha, un caballero real del siglo XV enfrentado a la abadía de Wissembourg. Tras su muerte en 1503, la tradición popular fue transformando su recuerdo hasta alimentar la figura legendaria de Hans Trapp.
¿Cuándo se celebra San Nicolás en Alsacia?
San Nicolás se celebra el 6 de diciembre. Tradicionalmente está relacionado con los niños y con la entrega de dulces y pequeños regalos, una costumbre documentada en distintos puntos de Alsacia desde hace siglos.
¿Nació el árbol de Navidad en Alsacia?
No puede determinarse un lugar exacto donde se «inventó» el árbol de Navidad. Alsacia conserva algunas de las referencias documentales más antiguas y valiosas para estudiar su evolución, desde testimonios medievales relacionados con ramas festivas hasta abetos documentados en Estrasburgo en 1492/1493 y el conocido registro municipal de Sélestat de 1521.
¿Qué ocurrió en Sélestat en 1521?
Un libro de cuentas municipales registra el pago de cuatro chelines a unos guardas forestales encargados de vigilar los Meyen a partir del día de Santo Tomás, entonces celebrado el 21 de diciembre. El término se relacionaba con árboles o ramajes verdes utilizados con fines festivos. El documento muestra la importancia que había adquirido su recogida en torno a Navidad, aunque no demuestra que el árbol de Navidad naciera allí.
Fuentes y lecturas
Para reconstruir la evolución histórica de estas tradiciones se han contrastado especialmente fondos y trabajos de instituciones alsacianas y académicas:
- Dictionnaire Historique des Institutions de l’Alsace (DHIA).
- Dictionnaire Historique des Institutions de l’Alsace – “Nicolas (saint)”.
- Ville de Sélestat – “Sélestat et son sapin”.
- Noël à Strasbourg / Ville et Eurométropole de Strasbourg – Christkindel y Christkindelsmärik.
- Universität Hamburg – “Wer ist eigentlich das Christkind?”.
- Fédération des Sociétés d’Histoire et d’Archéologie d’Alsace – “TROTHA von”.
- POP – Ministère de la Culture / Musées de Strasbourg – Théophile Schuler, “Le Christkindel et Hans Trapp”.




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