Nabo tallado para Hop-tu-Naa, la tradición del 31 de octubre en la Isla de Man

Hop-tu-Naa: nabos, canciones y brujas en la Isla de Man

En la Isla de Man, el 31 de octubre todavía pueden verse pequeños faroles hechos con nabos.

Los llaman moots. Se vacían, se talla una cara y se coloca una luz en su interior. Los niños los llevan mientras recorren las casas cantando canciones de Hop-tu-Naa, una tradición que ha sobrevivido durante generaciones en esta pequeña isla del mar de Irlanda.

Hasta aquí podría parecer una variante local de Halloween.

Pero empiezan a aparecer detalles.

Las canciones no son iguales en toda la isla. En una de ellas encontramos a Jinny the Witch, una bruja cuyo nombre guarda una historia bastante curiosa. Antiguamente también se preparaba una torta en completo silencio para intentar descubrir al futuro marido, y una simple cáscara de manzana podía utilizarse para adivinar una inicial.

Hop-tu-Naa está llena de pequeñas costumbres así.

Algunas siguen vivas. Otras han quedado en el folclore. Juntas permiten asomarse a una noche que durante siglos estuvo relacionada con el final de la cosecha, la llegada del invierno y esa vieja curiosidad humana por saber qué ocurrirá después.

Hop-tu-Naa y Halloween en la Isla de Man

Bahía y Castillo de Peel al fondo en la Isla de Man, donde surgió el Hop-Tu-Naa
Bahía y Castillo de Peel al fondo en la Isla de Man, donde surgió el Hop-Tu-Naa

Hop-tu-Naa se celebra cada 31 de octubre en la Isla de Man. Comparte fecha y algunos gestos con el Halloween que conocemos -niños recorriendo las casas, faroles y pequeños regalos-, aunque conserva canciones, supersticiones y costumbres propias de la tradición manesa.

Su historia está relacionada con Hollantide, un antiguo periodo festivo que coincidía con el final de la cosecha y la entrada en la época más oscura del año.

No existe una fecha concreta en la que alguien “inventara” Hop-tu-Naa. Como ocurre con muchas tradiciones antiguas, se fue formando con costumbres de distintas épocas y cambiando a medida que pasaban las generaciones.

Ese cambio todavía puede verse en sus canciones, en los personajes que aparecen en ellas y hasta en los regalos que recibían los niños cuando llamaban a las puertas.

Hay elementos que resultan familiares para cualquiera que conozca Halloween.

Niños recorriendo las casas.

Faroles encendidos.

Dulces o pequeños regalos.

Supersticiones.

Pero Hop-tu-Naa conserva también detalles propios de la cultura manesa que hacen que la comparación se quede corta.

Empecemos por el más visible.

Los moots: los faroles de nabo de la Isla de Man

En Hop-tu-Naa, la hortaliza tradicional para fabricar un farol es el nabo.

Se vacía su interior, se recortan los rasgos de una cara y se coloca una luz dentro.

Los moots suelen tener un aspecto bastante diferente al de las calabazas de Halloween. El nabo ofrece menos espacio y una forma más irregular, así que los rostros pueden quedar torcidos, pequeños o con expresiones inesperadas.

Cuando se encienden, esas imperfecciones les sientan bastante bien.

Además, prepararlos requiere paciencia. Vaciar un nabo no es tan sencillo como trabajar con una calabaza, algo que conocen muy bien quienes siguen manteniendo la costumbre cada octubre.

¿Por qué acabamos usando calabazas?

Los faroles hechos con vegetales existían en distintas zonas de Irlanda y las Islas Británicas antes de que la calabaza se convirtiera en el gran símbolo de Halloween.

Cuando estas costumbres viajaron a Norteamérica, la calabaza ofrecía una alternativa abundante, de mayor tamaño y mucho más cómoda para vaciar y tallar.

En la Isla de Man, los moots continuaron formando parte de Hop-tu-Naa.

Por eso una de las imágenes más curiosas de un Halloween manés sigue siendo la de un niño llevando un pequeño nabo iluminado.

Hop-Tu-Naa en la Isla de Man
Hop-Tu-Naa en la Isla de Man

De casa en casa cantando Hop-tu-Naa

El farol iba acompañado de una canción.

Los niños recorrían las casas cantando versos de Hop-tu-Naa y podían recibir alimentos, monedas y, con el tiempo, dulces.

La costumbre recuerda al actual trick or treat, aunque las canciones le dan una personalidad completamente distinta.

Además, no existe una única versión.

Las letras fueron transmitiéndose oralmente y cambiaron entre pueblos, familias y generaciones. Algunos versos hablan de Hollantide, otros mencionan la luna o diferentes alimentos, y determinadas versiones incorporaron personajes que acabaron siendo muy populares.

Uno de ellos es Jinny.

Y aquí la historia se vuelve bastante más curiosa.

¿Quién es Jinny the Witch?

Moot, Hop-Tu-Naa, Foto: Culture Vannin / Wikimedia Commons, CC0
Moot que representa a una bruja y un gato, Hop-Tu-Naa, Foto: Culture Vannin / Wikimedia Commons, CC0

Hoy Jinny the Witch aparece estrechamente relacionada con Hop-tu-Naa. Su nombre forma parte de una de las canciones más conocidas y los niños de la isla pueden encontrarla también en actividades y relatos vinculados a la celebración.

Sería fácil imaginar que Jinny procede de una antigua leyenda sobre una bruja manesa.

Pero su origen no está nada claro.

Una de las historias que se han relacionado con ella nos lleva hasta Joney Lowney, una mujer real de la parroquia de Braddan que fue juzgada por brujería a comienzos del siglo XVIII.

Joney Lowney y la posible historia detrás de Jinny the Witch

Entre las acusaciones contra Joney figuraba haber utilizado magia para detener un molino. Fue declarada culpable y condenada a catorce días de prisión, una multa y una humillación pública vestida con tela de saco.

El investigador Hampton Creer propuso que Joney pudo acabar transformándose, a través de la tradición oral, en la Jinny de la canción. Otros estudios sitúan al personaje más tarde y lo relacionan con antiguas rimas infantiles.

Y cada vez que suena la canción, la pregunta vuelve: ¿queda algo de Joney Lowney en esa Jinny que todavía acompaña a Hop-tu-Naa?

La noche también servía para intentar conocer el futuro

Mientras los niños recorrían las casas, Hop-tu-Naa tenía otra vertiente relacionada con la adivinación.

Había pequeños rituales para conocer la suerte, descubrir pistas sobre el futuro y, especialmente, averiguar algo sobre el matrimonio.

Esta última pregunta aparece una y otra vez en antiguas costumbres europeas: ¿con quién me casaré?

En la Isla de Man existían distintas formas de intentar obtener una respuesta.

Una de ellas requería preparar una torta bastante peculiar.

Atardecer en Port Erin, Isla de Man
Atardecer en Port Erin, Isla de Man

Soddag Valloo: una torta preparada sin decir una palabra

El Soddag Valloo, conocido también como dumb cake, estaba relacionado con antiguas prácticas de adivinación de Hop-tu-Naa.

Las jóvenes debían prepararlo en completo silencio.

Las recetas y los pasos del ritual variaban. Algunas versiones incluían ingredientes bastante alejados de lo que hoy consideraríamos un postre apetecible, porque la finalidad de aquella preparación no era gastronómica: harina, huevo, avena, cáscaras de huevo y hollín

Después había que seguir determinadas instrucciones antes de acostarse.

La esperanza era soñar con el futuro marido.

Dependiendo de la versión, podían aparecer además recorridos hacia atrás, gestos realizados de una forma concreta o reglas que debían respetarse durante todo el proceso.

Imaginar una cocina en silencio, varias jóvenes intentando no pronunciar una palabra y una mezcla preparada para provocar un sueño convierte esta costumbre en una de las historias más curiosas de Hop-tu-Naa.

Y ni siquiera era el único método disponible.

¿Puede una manzana decirte con quién te casarás?

Otra superstición necesitaba únicamente una manzana.

Había que pelarla intentando conseguir una tira larga de piel sin romperla.

Después se lanzaba por encima del hombro.

Al caer al suelo, la piel podía adoptar una forma parecida a una letra. Esa letra se interpretaba como la inicial de la futura pareja.

Era un juego sencillo, pero encajaba bien con una noche en la que las preguntas sobre el futuro tenían un lugar importante.

También encontramos prácticas parecidas en otras zonas de Europa, especialmente alrededor de determinadas festividades de otoño e invierno.

Hop-tu-Naa reunió varias de ellas dentro de la misma noche.

¿Y qué se comía en Hop-tu-Naa?

Por suerte, no todo era Soddag Valloo.

Entre los alimentos relacionados con la tradición aparece el bonnag, un pan típico de la Isla de Man que todavía se prepara en diferentes versiones.

Las antiguas celebraciones también incluían comidas sencillas elaboradas con productos como patatas, chirivías y pescado.

Tiene sentido dentro de una fiesta situada al final de la cosecha. La comida disponible, lo recogido durante los meses anteriores y la preparación para el invierno formaban parte de la vida cotidiana de las familias.

Los niños que recorrían las casas tampoco recibían originalmente bolsas llenas de caramelos. Manzanas, pan, pescado, pequeñas cantidades de comida o monedas podían formar parte de lo que obtenían después de cantar. Y con el tiempo llegaron los dulces.

Hop-tu-Naa hoy: una tradición que todavía sale a la calle

La llegada del Halloween internacional no hizo desaparecer Hop-tu-Naa.

Actualmente pueden encontrarse disfraces, caramelos y costumbres conocidas en muchos otros países, pero las canciones y los faroles de nabo siguen teniendo presencia en la Isla de Man.

Los niños continúan aprendiendo las letras y cada otoño se organizan actividades relacionadas con la tradición.

Uno de los lugares más interesantes para conocerla es Cregneash, en el sur de la isla.

Cregneash, entre casas manesas y faroles encendidos

Cregneash es un pequeño pueblo histórico donde se conservan construcciones y espacios relacionados con la antigua vida rural de la Isla de Man.

En torno a Hop-tu-Naa suelen recuperarse aquí muchas de sus costumbres: talla de moots, canciones, relatos, danzas y antiguas supersticiones.

Resulta especialmente interesante porque permite comprender la celebración dentro de un entorno relacionado con la cultura tradicional manesa.

Un nabo tallado puede parecer simplemente una rareza cuando aparece aislado.

Vistas del paisaje de la Isla de Man, con Cregneash al fondo
Vistas del paisaje de la Isla de Man, con Cregneash al fondo

En Cregneash resulta más fácil relacionarlo con la vida agrícola de la isla, con los alimentos de otoño y con una celebración que marcaba un cambio importante en el calendario.

Si quieres conocer Hop-tu-Naa, merece la pena comprobar las actividades de Cregneash cuando se acerque el 31 de octubre.

Entonces, ¿Hop-tu-Naa es el origen de Halloween?

A Hop-tu-Naa se la presenta a veces como “el Halloween original”.

Es una forma atractiva de describirla, pero la historia de Halloween es demasiado compleja como para colocar su origen en una única isla o celebración.

Durante siglos se mezclaron tradiciones estacionales, costumbres gaélicas, festividades religiosas y prácticas populares. Algunas viajaron después hasta Norteamérica y regresaron transformadas.

Hop-tu-Naa pertenece a ese amplio mundo de celebraciones de finales de octubre, pero conserva suficientes elementos propios como para resultar interesante.

Su propio recorrido ya plantea muchas preguntas interesantes.

¿Por qué sobrevivieron los nabos aquí?

¿Cómo terminó Joney convertida en Jinny the Witch?

¿Cuántas versiones de las canciones llegaron a existir?

¿Hasta cuándo siguieron las jóvenes preparando el Soddag Valloo?

Una noche que encaja muy bien con la Isla de Man

Vistas de Peel Castle
Vistas de Peel Castle

Hop-tu-Naa tampoco es la única razón por la que esta isla despierta tanta curiosidad.

La Isla de Man conserva un folclore especialmente rico.

Está el Fairy Bridge, asociado a la conocida costumbre de saludar a las hadas al pasar.

En Peel Castle se cuenta desde hace siglos la historia del Moddey Dhoo, un misterioso perro negro relacionado con la antigua fortaleza.

También aparece Manannán, una importante figura del mundo céltico vinculada al mar y a la propia isla.

Castillos, cruces antiguas, caminos, tradiciones y relatos sobrenaturales aparecen repartidos por un territorio bastante pequeño.

Para quien disfrute viajando detrás de estas historias, Hop-tu-Naa puede ser una magnífica excusa para descubrirlo a finales de octubre.

Hop-tu-Naa y folclore manés

Lugares de la Isla de Man que aparecen en esta historia

Cregneash, Peel Castle, Fairy Bridge y Douglas: cuatro puntos para situar la tradición y algunas de las leyendas de la isla.

Dudas y curiosidades

Preguntas frecuentes sobre Hop-tu-Naa

Hop-tu-Naa es una tradición de la Isla de Man que se celebra el 31 de octubre. Conserva costumbres propias como los faroles tallados en nabos, las canciones que los niños interpretan de casa en casa y antiguas supersticiones relacionadas con el cambio de estación y la adivinación.

Los faroles tradicionales de Hop-tu-Naa se elaboran con nabos, conocidos como moots. Se vacían, se talla un rostro y se coloca una luz en su interior. La tradición se ha mantenido en la isla incluso después de que la calabaza se convirtiera en el símbolo internacional de Halloween.

Jinny the Witch es un personaje asociado actualmente a una de las canciones de Hop-tu-Naa. Su nombre parece haberse formado a través de la transmisión oral de versiones anteriores de la canción, en las que aparece un personaje llamado Joney Lowney.

No puede considerarse el origen único de Halloween. Hop-tu-Naa es una antigua tradición manesa vinculada al final de octubre que comparte algunos elementos con otras costumbres estacionales de las islas del entorno, pero ha desarrollado una identidad propia.

Cregneash es uno de los lugares más interesantes para acercarse a la tradición. Este pueblo histórico del sur de la isla organiza actividades relacionadas con Hop-tu-Naa y permite conocer además la antigua vida rural manesa.

¿Merece la pena viajar para conocer Hop-tu-Naa?

Puede ser una forma muy distinta de acercarse a Halloween.

En lugar de empezar por una fiesta contemporánea, el viaje lleva a una tradición local que todavía conserva sus propios símbolos y canciones.

Se pueden encontrar moots iluminados, escuchar versiones de Hop-tu-Naa, conocer la historia de Jinny y descubrir supersticiones que hoy parecen extrañas, pero que durante mucho tiempo formaron parte de una noche especial para las familias manesas.

Y después queda la propia isla.

Cregneash, Peel, sus castillos, la costa y un folclore que da para seguir buscando muchas más historias.

Quizá por eso Hop-tu-Naa despierta tanta curiosidad.

Empieza con un pequeño farol hecho con un nabo y acaba abriendo la puerta a toda una isla de tradiciones.

Fuentes consultadas

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Soy Elena, historiadora y creadora de Viajando entre Leyendas. Investigo las historias, leyendas y tradiciones que han dejado huella en Europa y las convierto en rutas y guías para descubrir qué hay detrás de cada lugar y viajar con más contexto, curiosidad y una mirada diferente.

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